LOS PRINCIPIOS.
Hay una cita de William Bernbach, a quien ustedes probablemente no conozcan, salvo que hayan visto Mad Men, donde constantemente se hacen referencias a tal personaje. El caso es que la cita dice “Los principios no valen nada hasta que no te cuestan dinero”.
Pues hoy quiero que nos detengamos a valorar los principios de aquellos que nos gobiernan.
El otro día escuchaba una conversación, un poco de refilón, pues el tiempo y las andanzas le enseñan a uno a no luchar todas las guerras y a tratar de no pisar todos los charcos. El caso es que en dicha conversación se le planteaba a una persona cuasi afiliado al partido del gobierno, ante la situación actual de corrupción y escándalos de dicho gobierno, ¿a quién votaría en caso de que mañana hubiera unas elecciones generales? Rotundamente dicha persona respondió: “Yo nunca votaré a la derecha por principios”.
Y fue entonces cuando yo, para mis adentros (pues como les decía, hay ciertas guerras que es mejor no luchar y ciertos contrincantes a los que es mejor omitir) pensé: ¿Cuáles serán estos principios?
Antes de continuar, me gustaría matizar que todas las referencias que en el presente se hagan en relación a izquierda o derecha se exponen simplemente para facilitar el relato e identificar mejor a los actores. Les ruego no usen tales términos en sus contrargumentos, pues al menos quien suscribe el presente, considera que dicha terminología, hace largo tiempo que quedó superada.
Dicho esto, volvamos a los principios. Quiero suponer que cuando una persona se refiere a los principios de la derecha, quiere hacer referencia a los partidos que están en la oposición en contraposición a todo el resto del hemiciclo que invistió al actual presidente y que lo ha venido postergando en el poder con su confianza y refrendo a sus diferentes propuestas (concesiones y venta de la unidad nacional aparte).
Supongo que los principios de esta persona que mentábamos al inicio debieran tener mucho arraigo, y que no serán algo recientemente adquirido. Por lo tanto, continuaban mis suposiciones creyendo que esta persona mostró su conformidad al relato del actual presidente cuando le montó una moción de censura a su predecesor por los casos de corrupción que lo hostigaban.
Pensaba igualmente que tal persona también encontraría el acomodo de sus principios en las ideas del que siendo candidato a la presidencia, que después alcanzó, defendía la unidad de España, y el compromiso de “utilizar” a la Fiscalía General del Estado para traer a los prófugos al territorio y que fueran juzgados. Vaya con el uso de la Fiscalía General… y bendita hemeroteca… Disponible para ustedes la entrevista del actual Presidente aquel noviembre de 2019 en Radio Nacional, y la frase que hoy grabada en mármol queda para el recuerdo “¿La Fiscalía de quien depende?”
Igualmente, la persona que se engalanaba con sus principios se debió sentir muy cómoda cuando el actual Presidente del Gobierno adelantó las Elecciones Generales en 2023, so pretexto de que dada la situación del momento su gobernabilidad requería del refrendo de la voluntad de los españoles sobre si querían mantener a un gobierno progresista.
Creo que todos ustedes al igual que yo, se mostrarán asombrados, pues no entenderán en absoluto donde han quedado los principios de esta persona, cuando con quien decía sentir que los mismos la confortaban, ha visto un drástico cambio de rumbo.
Y se que ahora podía contarles mil cosas sobre los principios de quienes alzan puños y rosas, podría hablarles de corrupción, de invasión institucional, de agarrarse a un escaño, sin presupuestos, sin gobierno y sin mayorías, etc. Podría hablarles de todo esto, pero ya tienen Uds. un repiqueteo mucho más intenso en todos los telediarios, prensa, radios…
Así las cosas, me gustaría que la reflexión, sin tener porque dejar de lado lo ya expuesto, vaya a otro estrato, alcance otro espectro. Y es que me planteo, y espero se planteen Ud. ¿Qué son los principios de los españoles en lo que a política se refiere?
¿Realmente nuestro país tiene una ciudadanía con ideas, económicas o sociales determinadas? ¿Tenemos un sistema de representación adecuado? ¿Ve nuestro sentir, reflejo a través de nuestro sufragio? O, por el contrario, ¿nuestros principios no son más que unas cuantas siglas o acrónimos de ineptos sin vocación que simplemente quieren dorarnos un poco la píldora a cambio de un mínimo de 4 años de sueldos públicos?
Se que la reflexión ahora es sencilla, pues todos estarán buscando en ese P-artido, donde está el S-ocialismo, donde aplica lo O-brero, y sobre todo si aun sigue siendo E-spañol.
Pero no abandonen el planteamiento a futuro, cuando la adversidad nos golpe, cuando unos supuestos “principios” les impidan tomar una decisión mejor, sean inteligentes, sean críticos, no les tiemble la mano al imponer castigo. Y quizá así, daremos un primer pequeño paso, para ser un mejor país y sociedad el día de mañana.
Abrazos, y si no nos vemos antes,
Feliz Navidad a todos.
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